RELACIÓN ENTRE PRUEBA DE IMAGEN Y DIAGNÓSTICO

Hay  una fuerte evidencia de que una hernia de disco lumbar se encuentra presente en un paciente con síntomas apropiados en más del 90% de las ocasiones. Sin embargo, desafortunadamente, incluso cuando se utilizan técnicas de imagen avanzadas como Mielografía, exploraciones CAT o imágenes de resonancia magnética (IRM) los mismos hallazgos positivos también están presentes en 28-50% de individuos asintomáticos.

Del mismo modo, en patología cervical, la tasa de falsos positivos estudiada a través de RMN es del 75% en población asintomática.Por lo que las pruebas de imagen poseen una alta sensibilidad (pocos falsos negativos), pero por el contrario, tienen una baja especificidad (alta tasa de falsos positivos).

El 31% de los sujetos asintomáticos estudiados tiene anormalidad de discos o del canal medular. Por lo que ciertos hallazgos relacionados con alteraciones estructurales en una RMN no son predictivos de sufrir dolor lumbar en el futuro. Individuos con más tiempo.

Al igual que en la columna vertebral, las RMN han demostrado altos niveles de la patología estructural en extremidades de individuos asintomáticos, como demostraron Fredericson et al. (2009) en el estudio “Los atletas de élite asintomáticos demuestran cambios en la RMN del hombro en nadadores y jugadores de voleibol. Por lo tanto, la RMN por sí sola no debe utilizarse como herramienta diagnóstica para ningún tipo de intervención terapéutica, y mucho menos para justificar una intervención quirúrgica. En este sentido, sabemos que la columna vertebral después de todo no es tan vulnerable, y tiene mucha mayor capacidad de adaptación potencial que la que a menudo se le atribuye.

De esta manera, podemos apuntar a un uso más apropiado de las imágenes de RMN como prueba complementaria, en pacientes con antecedentes importante de dolor lumbar y sobre todo en aquellos pacientes que presenten un examen clínico que sugiera la presencia de banderas rojas por procesos tumorales, infecciosos, enfermedad médica o fractura vertebral.

Así lo describe Craig Liebenson en su obra “Musculoskeletal myths”.

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