¿MÁS ES MEJOR?

Hola Amigos!!!

 

Hoy seguimos examinando el trabajo de Craig Liebenson y nos centramos en el mito 6: ¿Más es mejor?

 

Si leemos el título podemos pensar en una simple pregunta ¿qué es mejor si cantidad o calidad? Si sólo se tiene este enunciado, probablemente no sabríamos decir que puede ser lo correcto. Pero, en la mayoría de los casos elegiríamos calidad (o deberíamos).

 

En el campo de la rehabilitación tradicional en fisioterapia siempre se ha considerado que era mejor centrarse en más “cantidad” de músculo, por tanto, en mayor volumen. Esto viene derivado de mundo de culturismo, en el que se centran, y sin ser una crítica, en el entrenamiento, parte por parte, de un músculo o un pequeño grupo muscular, sin ver la globalidad del movimiento. Volvemos a decir, sin ser una crítica, que ese método no es el adecuado para recuperar una lesión. Pero si se observa lo que exponen los fisiólogos, la calidad de movimiento y por consecuencia, la calidad de todos los músculos implicados en una tarea es esencial. Esto se puede explicar como que cuando se activan los músculos agonistas, los antagonistas deben trabajar para ayudar a ese movimiento previsto, para dar estabilidad a la articulación, así como, a ligamentos y demás tejido conectivo.

 

Esa coactivación antagonista, hace que aumente la carga y la fuerza que puede resistir el organismo y las articulaciones implicadas en el movimiento en cuestión. Esto hace necesario pensar y valorar, como ya han hecho muchos autores, la tensiones que pueden resultar patológicas a la hora de hacer una tarea concreta. Respecto a esto, es importante conocer que modificaciones son valiosas para proteger al organismo porque, como se ha expuesto más arriba, lo importante es la calidad y no la cantidad.

 

En el estudio de Liebenson, viene descritas modificaciones de ejercicios que habitualmente se practican en gimnasios y en sesiones de rehabilitación. Dentro del trabajo se habla de abdominales, extensión de columna, posición de perro-pájaro, press de cuádriceps, sentadillas a una pierna y búlgaras (que son una gran ayuda para estabilizar la rodilla), además, de peso muerto, o el entrenamiento de movilidad de cadera con estabilización de columna vertebral.

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